miércoles, 11 de septiembre de 2013

Vigorexia


No es reconocida como una enfermedad, por la comunidad medica internacional, es tratada como un trastorno o desorden de tipo emocional no estrictamente alimentario, quien la padece presenta una patología de preocupación obsesiva por la figura y una distorsión del esquema corporal. Por tal razón, incide de manera directa sobre la conducta alimentaria y sus hábitos de vida, lo cual, lleva a la persona a realizar actividades físicas extremas hasta el punto de abandonar sus relaciones sociales y descuidar aspectos importantes de su vida; como por ejemplo compartir tiempo en familia, para dedicar todo su tiempo a el entrenamiento físico

La vigorexia es asociada con problemas fisiológicos y emocional. También influyen factores relacionados con el entorno social, culturales y educativos que ocasiones pueden llevar al individuo desarrollar un cuadro de personalidad obsesiva-compulsiva. La presión de algunos medios de comunicación ha ocasionado la extensión de esta patología. Desde el Cine, la Televisión y toda aquella publicidad donde se difunde el modelo de hombre fuerte y atlético, o la imagen de aquella bella mujer delgada como prototipos de salud y éxito. Esto reafirma la obsesión por el culto al cuerpo y una frustacion. Este tipo de trastorno suele presentarse tanto en hombres como en mujeres, sin embrago, la prevalencia es del sexo masculino y se manifiesta con frecuencia entre los 18 y 35 años de edad.  Los síntomas mas frecuentes son:

  •  Baja autoestima.
  • Distorsión de la imagen corporal, mirarse continuamente en el espejo y observase con baja tonicidad o falta de musculatura.
  • Se someten a dietas altas en proteínas y carbohidratos  y bajas en grasas en donde ocasiones incluyen productos anabolicos y esteroides.
  • Se aíslan social y laboralmente, se someten extensas jornadas de gimnasio.
  • Algunos presentan un cuerpo desproporcionado.
La actitud y los hábitos de vida de los vogorexicos traen como consecuencia una serie de problemas debido al exceso de ejercicios y una dieta desequilibrada con el abuso de sustancias dopantes. Por tal motivo, pueden aparecer complicaciones como lesiones hepáticas, enfermedades cardiovasculares, lesiones renales, disfuncion eréctil, atrofia testicular, problemas óseos y musculares, alteración del ciclo menstrual de la mujer, aparición de acné y provocar esguinces o desgarros. 

El tratamiento adecuado para la vigorexia es la Terapia Cognitivo - Conductual, pero antes es imprescindible que quien la padece sea capaz de reconocer que padece de este trastorno y este dispuesto a someterse a un tratamiento para poder superarlo. Con este tipo de Terapia se busca modificar la conducta y la percepción distorsionada del individuo. De igual manera, si es necesario hay que combinarla con un tratamiento farmacológico, nutricional y recibir apoyo de los seres queridos que le permita a la persona mejorar su calidad de vida.