“la
sexualidad es la capacidad de disfrute y placer, no es más que dejarse llevar
por el placer y tener la capacidad de abandonarse en el ser amado”
Genesis2:24,25
“Por
tanto dejará el hombre a su padre y madre y se unirá a su mujer y serán una
sola carne y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer y no se avergozaran”
Los griegos utilizaban la
palabra eros
para referirse a la pasión aplicada al amor y al deseo de tipo sensual. Ese
sentimiento también se representó a través del dios Eros que se encargaba del
amor, la atracción sexual y la fertilidad de los griegos. En la actualidad el
término erotismo denota una relación con la sexualidad, tanto en relación al
mero acto sexual de desarrollo carnal como a sus proyecciones. El erotismo es
la combinación de la libido (energía psíquica, física y emocional asociada con
conductas sexuales), ya que se trata de todo aquello que proviene de la zona
libídica y que guarda relación con el sexo y el amor.
Desde la perspectiva
psicológica la sexualidad está constituida por un conjunto de emociones,
pensamientos y personalidad del individuo que van a determinar su forma de
actuar o responder ante las diversas
situación. Es preciso distinguir entre el acto sexual y una relación sexual. El
primero es solamente una relación de coito, mientras que el segundo es algo más
que eso. La sexualidad puede expresarse con caricias, besos, abrazos, mimos y
no necesariamente debe terminar en el coito. El sexo es algo indisoluble a la
naturaleza humana por ser parte de su necesidad fisiológica y que ha existido
desde épocas primitivas, solo que ha ido evolucionando con el desarrollo humano
desde que el hombre fue capaz de organizar sus pensamientos, expresar sus
sentimientos y planificar su naturaleza para adaptarse a sus necesidades,
logrando escapar de una esclavitud biológicamente sexual para transcender más
allá de una mera reproducción humana.
Fases
de la sexualidad
1) Fase
de excitación: Se relaciona
con el deseo sexual y tiene una duración variada
que va desde unos pocos segundos a varias horas, es provocada por pensamientos
o fantasías sexuales; así como, por las caricias, besos u otro tipo de contacto
físico o circunstancia. Entre las características fisiológicas en la mujer están: la
lubricación producidas 10 a 30 segundos después de la excitación y expansión de
la vagina, agrandamiento del clítoris,
agrandamiento de los labios mayores y
menores de la vagina, erección de los pezones, sensación de calor, rubor
facial, aumento del ritmo cardiaco y respiración acelerada. Mientras que el
hombre a nivel fisiológico se puede presentar una erección y elongación del
pene, elevación y agrandamiento de los testículos,
sensación de calor, aumento del ritmo cardiaco y alteración en la respiración.
2) Fase
de meseta: Depende de la
pareja puede ir desde unos pocos minutos hasta una hora o
más. Esta ocurre por la estimulación de
los genitales (pene y vagina y/o clítoris), cuyas características en la mujer
son la contracción de los músculos de la plataforma orgásmica (músculos pubocoxígeos), estrechamiento de la
vagina para presionar al pene, retraimiento del clítoris, cambios en la
coloración de la vulva y en el hombre un incremento de los parámetros de la
excitación, liberación de líquido
preseminal (en forma de gotas).
3) Fase de orgasmo: Es de pocos segundos con excitación continuada y fin de la etapa de meseta. Al alcanzar cierto límite de excitación, se aprecia la sensación de no poder controlar la reacción y se encadena la fase de orgasmo de forma automática. En las mujeres es muy variable entre 4 y 16 contracciones rítmicas en intervalos de aproximadamente de un segundo de los músculos pubocoxígeos (plataforma orgásmica, alrededor de la vagina y esfínter anal), acompañadas de una gran sensación de placer pulsátil, al ritmo de las contracciones. En algunas mujeres esta etapa puede repetirse varias veces seguidas, si la estimulación continúa y hombres se da sensaciones de contracciones en el pene y el esfínter anal acompañadas de una gran sensación de placer que conllevan a la eyaculación pulsátil (emisión del semen).
4) Fase de resolución: Su duración es de pocos minutos y es fin del reflejo del orgasmo, es decir, liberación de toda la tensión física y mental alcanzando el clímax deseado. En la mujer se presenta una inversión lenta de los cambios producidos en la excitación, completa relajación muscular y ligera sudoración. Al contrario del hombre, que se produce una inversión rápida de los cambios producidos en la excitación, completa relajación muscular, período refractario de varios minutos en los que es imposible la excitación sexual y la erección.
3) Fase de orgasmo: Es de pocos segundos con excitación continuada y fin de la etapa de meseta. Al alcanzar cierto límite de excitación, se aprecia la sensación de no poder controlar la reacción y se encadena la fase de orgasmo de forma automática. En las mujeres es muy variable entre 4 y 16 contracciones rítmicas en intervalos de aproximadamente de un segundo de los músculos pubocoxígeos (plataforma orgásmica, alrededor de la vagina y esfínter anal), acompañadas de una gran sensación de placer pulsátil, al ritmo de las contracciones. En algunas mujeres esta etapa puede repetirse varias veces seguidas, si la estimulación continúa y hombres se da sensaciones de contracciones en el pene y el esfínter anal acompañadas de una gran sensación de placer que conllevan a la eyaculación pulsátil (emisión del semen).
4) Fase de resolución: Su duración es de pocos minutos y es fin del reflejo del orgasmo, es decir, liberación de toda la tensión física y mental alcanzando el clímax deseado. En la mujer se presenta una inversión lenta de los cambios producidos en la excitación, completa relajación muscular y ligera sudoración. Al contrario del hombre, que se produce una inversión rápida de los cambios producidos en la excitación, completa relajación muscular, período refractario de varios minutos en los que es imposible la excitación sexual y la erección.
Mitos
sobre el sexo
1. Sexo igual coito: Muchos creen que toda relación sexual
que no termine con penetración, es un acto de perversión o una relación sexual
incompleta. Esto es falso, se puede disfrutar de los besos y caricias.
2. El sexo maduro es el que
culmina con eyaculación y orgasmo: Para algunas personas no “acabar”, es acabar
con sus vidas. Sienten que si su pareja no ha llegado al orgasmo o ellos no han
acabado, la relación se ha frustrado y es “incompleta e insatisfecha".
Este mito sostiene que toda relación sexual debe finalizar en el coito con
eyaculación y orgasmo, si no, es considerado anormal.
3. Todo contacto
debe culminar en sexo: Es
sorprendente la cantidad de parejas que han perdido el amor, el romanticismo,
el contacto, la caricia, el beso, tomarse de la mano, los mimos. Se da el caso
de muchos que cuando su pareja le acaricia una pierna o le da un beso es
inmediatamente interpretado como relación sexual. Por ejemplo: El esposo que llega y acaricia a la esposa
y ésta le dice: “hoy no mi amor que me duele
la
cabeza".
4. Cuando al hombre se le enseña dos tipo
de contacto. El primero agresivo (golpes o peleas) con su
mujer porque creen que es mejor para llevar una excitante vida sexual y el
segundo la creencia que si invita a salir una chica, si la toma de la mano, si le
da un beso intenso, si la abraza fuertemente, entonces eso es sexo.
5. Los impulsos
sexuales son poderosos y requieren satisfacción inmediata: El deseo sexual es perfectamente
controlable y está a nuestro servicio. Dios lo ha puesto en nosotros y podemos
manejarlo a nuestro antojo. No somos víctimas de un deseo irrefrenable y
todopoderoso como la excusa que utilizan muchos “es que soy hombre y no voy a
perder esa oportunidad porque que dirán de mi”.
6. El hombre debe estar
«siempre listo": Que un
hombre diga que no tiene deseo o ganas de tener relaciones es visto casi como
un síntoma de homosexualidad en nuestra cultura machista. El hombre debe tener
mucho, mucho sexo donde sea, con quien sea y cuando sea. No puede decir que no.
Esto es otro de los mitos culturales que ha destruido la vida de decenas de
hombres por las enfermedades de transmisión sexual, hijos no deseados y sus
relaciones de pareja.
7. Al provocarse la erección ya es el momento para penetrar: Muchas
personas creen que al tener erección deben penetrar, cosa totalmente errónea.
De esta forma existen tantas mujeres que se creen «anorgásmicas» o«frígidas»
porque no sienten nada. La sexualidad para los creyentes no es una descarga
biológica, es muchísimo más que eso; el encuentro, las caricias, el toque, el
beso son aspectos de la sexualidad muy importantes. Además, no hay que olvidar
que una mujer necesita de mucha estimulación psicológica y fisiológica para
excitarse. Mientras que un hombre lo hace de manera rápida pueda ser por aspectos
visuales, sus pensamientos o estimulación física.
8. El hombre debe iniciar y dirigir la relación sexual: Es el
hombre la “cabeza" del hogar o sea que para muchos el hombre es quien debe
comenzar la relación sexual. Que su mujer la comience es vivido en nuestra
cultura machista como un signo de prostitución y de poca hombría para el varón.
También este mito está en la mente de muchas mujeres. Es sorprendente que
muchas de ellas no deseen tomar la iniciativa sexual por culpas e inhibiciones.
Sin embargo, la mujer puede iniciar o dirigir la relación sexual y disfrutarla
de la misma manera que si el hombre fuese quien tomara la iniciativa, no olvide
que es su pareja y deben tenerse confianza en el sexo.
9. La mujer no debe debe hablar de sexo “porque si sabe
por algo será”. Históricamente la mujer
siempre «debía aprender en silencio". Aún existen iglesias en las que en
las charlas o clases de educación sexual se separan a los varones por un lado y
a las mujeres por el otro ¡luego se dice que la homosexualidad es pecado, que
tengan cuidado! Las inquietudes sexuales son naturales y normales en todos los
seres humanos y el hecho que una mujer exprese sus interrogantes o sus dudas es
una señal de salud emocional importante.
10. La sexualidad de la mujer debe estar al servicio
del hombre, debe
dejar
que éste la satisfaga:
Existen personas que creen que es el
hombre quien “debe tener orgasmo” y la mujer que son los hombres los que deben
enseñar a la compañera todo referente a la sexualidad. Años atrás se instaba a
los varones a que se iniciaran sexualmente con las trabajadoras sexuales, ya
que, todo hombre debía pasar por esas experiencias en su adolescencia para que
se hiciera un verdadero varón. La sexualidad no es algo que uno enseña al otro,
sino es el amor que ambos construyen mutuamente. La mujer debe expresar sus
gustos, deseos, fantasías y toques lo mismo que el varón. El diálogo sexual
debe ser óptimo ya que el amor todo lo expresa. Esto permite llegar acuerdos con
su pareja y permite vivir en plenitud.
Entre otros mitos están: los que se abstienen de relaciones
sexuales gozan de una mejor salud, el tamaño del pene influye en el placer, a
mayor frecuencia sexual mayor desgaste, pocas mujeres tienen orgasmo, el deseo
y la potencia sexual disminuyen después de los cuarenta, el alcohol es un gran
estimulante sexual, el sexo oral es sucio, pecaminoso y trae enfermedades; los
hombres no aguantan sin tener relaciones sexuales, solamente goza el varón, los
hombres tienen relaciones sexuales todos los días, la mujer embarazada no puede
tener relaciones sexuales después de cierto mes, tener relaciones sexuales
produce muchos dolores, creer que se puede retener una persona con el sexo, las
mujeres tiene que ser pasivas y los hombres activos. Todos estos mitos inhiben
a llevar a cabo una excelente relación sexual entre las parejas, libérese de
ellos y disfrute con su pareja.
CONSEJOS
1. Explique
a su pareja cómo desea ser tocado y dónde. Hágalo 10 minutos cada uno por vez.
2. Exprese
sus fantasías y deseos sexuales con su pareja, pueden utilizar frases como: “yo
quiero…”, “me gustaría…”, etc.
3. Tenga
sexo durante 20 minutos sin coito. Tome cada uno 10 minutos para ser acariciado
por todo el cuerpo sin relación coital.
4. Experimente
posiciones que nunca antes había realizado y tómese su tiempo para compartir
experiencias y sentimientos con su pareja.
5. No
espere que siempre sea su pareja quien inicie la búsqueda o acto sexual.
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