lunes, 6 de agosto de 2012

SINDROME DE ESTOCOLMO


“No saludo, no sonrío, la mirada clavada en el suelo, porque miro y no veo, lo que fui, lo que soy y lo que deseo. Que no se entere nadie que llevo escondida en mi alma a una mujer herida. Mi delito en esta vida es ser mujer y no querer ser sometida.”

                                                      Mª José Torro Martínez (Síndrome de Estocolmo Doméstico)


El síndrome ha sido llamado de este modo desde el robo del banco Kreditbanken en Norrmalms (Estocolmo), Suecia, que transcurrió desde el 23 al 28 de agosto de 1973. En este caso, las víctimas - tres mujeres y un hombre - defendieron a sus captores incluso después de terminado su secuestro, que duró seis días. Mostraron también una conducta reticente ante los procedimientos legales. Se dice incluso que una de las mujeres secuestrada se habría comprometido con uno de los captores. El término fue acuñado por el criminólogo y psicólogo Nils Bejerot, colaborador de la policía durante el robo, al referirse al síndrome en una emisión de noticias. Fue entonces adoptado por muchos psicólogos en todo el mundo.

De acuerdo con el psicólogo Nils Bejerot, el Síndrome de Estocolmo es común en personas que han sido víctimas de algún tipo de abuso, tal como los rehenes, miembros de secta, abuso psicológico en niños, prisioneros de guerra, prostitutas, prisioneros campos de concentración, víctimas de incesto, y violencia doméstica.

Desde el punto de vista de psicología clínica el "síndrome de Estocolmo" se presenta en individuos que han sido secuestrados o han vivido situaciones abusivas debido a la publicidad y el vínculo emocional con los secuestradores o abusadores. Se había observado muchos años antes y se encontró en estudios de otros rehenes, prisioneros o situaciones abusivas como:

  • Niños maltratados
  • Mujeres maltratadas
  • Prisioneros de guerra
  • Miembros de sectas
  • Víctimas de incesto
  • Situaciones de secuestro criminal
  • Prisioneros de campos de concentración
  • Relaciones controladoras e intimidantes

Para  la corriente psicoanalítica el síndrome de Estocolmo es un mecanismo de defensa inconsciente del secuestrado, que no puede responder la agresión de los secuestradores y que se defiende también de la posibilidad de sufrir un shock emocional. Así, se produce una identificación con el agresor, un vínculo en el sentido de que el secuestrado empieza a tener sentimientos de identificación, de simpatía, de agrado por su secuestrador. Este síndrome  también presentarse en relaciones familiares, románticas o interpersonales, donde el maltratador puede ser un marido o esposa, novia o novio, padre o madre y cualquier otro rol en el que el maltratador esté en una posición de control o autoridad. Es importante entender los componentes del síndrome de Estocolmo relacionados con las relaciones abusivas y controladoras. Una vez que el síndrome se comprende, es más fácil entender por qué las víctimas apoyan, aman o incluso defienden a sus maltratadores.

SINTOMAS
  • Sentimientos positivos de la víctima hacia el abusador/controlador.
  • Sentimientos negativos de la víctima hacia familiares, amigos, o autoridades que tratan de rescatarlos o apoyarlos en su liberación.
  • Apoyo a las conductas y sentimientos del abusador.
  • Sentimientos positivos del abusador hacia la víctima.
  • Conductas de apoyo de la víctima, a veces ayudando al abusador.
  • Incapacidad para llevar a cabo comportamientos que podrían ayudarla en su liberación o desapego.
El síndrome de Estocolmo comienza a desarrollarse cuando la victima tiene una percepción de amenaza a la supervivencia física o psicológica y la creencia de que el abusador llevará a cabo la amenaza, la percepción de cierta amabilidad del abusador hacia la víctima, ausencia de un punto de vista diferente al del abusador y la incapacidad de escapar de la situación. Es un vínculo emocional con el maltratador como estrategia de supervivencia para las víctimas de abuso e intimidación.

El síndrome de Estocolmo en situaciones de secuestro o abuso se conoce tan bien en estos tiempos, que los negociadores de la policía no lo ven ya como inusual. De hecho, a menudo se promueve porque aumenta las oportunidades de supervivencia de los rehenes. Por otro lado, implica que los rehenes que experimentan un síndrome de Estocolmo no cooperarán demasiado en el rescate o proceso judicial. El personal policial ha reconocido desde hace tiempo este síndrome en mujeres maltratadas que se niegan a presentar cargos, pagan las fianzas de sus maridos o novios e incluso atacan físicamente a los agentes de policía cuando llegan para rescatarlas de un ataque violento.

Clases de Síndromes de Estocolmo

Síndrome de Estocolmo Laboral
 
Es la conducta de apego, identificación e incluso vinculación psico-emocional del individuo o grupo a empresas cuyas condiciones de trabajo y/o estilos gerenciales son hostiles, inadecuadas e incluso reprochables. A diferencia del clínico la “víctima” no ha sido forzada o sometida a cautiverio por un tercero, entre otras expresiones asociadas al mismo. Por el contrario, ha ingresado por su entera voluntad y se mantiene atada a ese escenario, ya sea porque es incapaz de concebir su vida sin las presiones, maltratos y limitaciones que encuentra en él. Entre los argumentos para soportar esta situación están:
  • Como conocen al jefe saben cómo manejar la situación
  • Hay pocas posibilidades de encontrar otro empleo en la actualidad
  • Con el tiempo uno se acostumbra
  • Es el estilo de la empresa
  • No hay otras opciones
  • Mejor esto que nada
  • Me gusta lo que hago, no la empresa

Síndrome de Estocolmo doméstico

El maltrato es una grave violación de los derechos humanos. Nadie tiene derecho a maltratarte y no hay ningún motivo que lo justifique. El único responsable del maltrato es quien lo ejerce, tú no tienes la culpa. Es un proceso cíclico que se inicia con una fase de acumulación de tensión donde se presentan agresiones verbales y psíquicas, seguida de una fase de estallido de la violencia física con golpes, gritos descontrol, y que culmina en una fase de falso arrepentimiento del agresor “no volverá a ocurrir”, “todo cambiará”. Este ciclo se repite una y otra vez y cada vez es más violento y más corto en el tiempo. No esta  en tu mano cambiar su comportamiento, por muchas muestras de arrepentimiento, y ternura que él o ella exprese y por muchos esfuerzos que tú hagas, él o ella no cambiará.

Síndrome de Estocolmo en niños

Es un fenómeno universal que en todos aquellos actos intencionales, no accidentales, que por acción u omisión, desconocen los derechos fundamentales de los (las) niños y, por lo mismo, interfieren o alteran su desarrollo integral y ponen peligro su salud física, psicológica, social y sexual. Estas acciones pueden ser ocasionadas por los padres u otro adulto responsable del cuidado del niño(a) e incluyen,  el descuido, el abandono, los golpes, las amenazas, las humillaciones, los insultos y el abuso sexual. Es un problema que no sólo afecta al niño(a) que lo recibe, sino a toda una familia. Los malos tratos a los niños(as) pueden ocurrir en contextos como la escuela, el vecindario, el transporte público y, más frecuente, en el contexto familiar.

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